jueves, 21 de abril de 2011

Déficit I

Llamó desesperadamente al número que acababa de marcar,esperando que la persona al otro lado cogiese un número que no tenía en el teléfono.
-¿Sí?
Su voz hizo que el corazón latente de la chica se detuviese por un segundo y comenzase a latir rápido,disparando su adrenalina.
-¿Podemos vernos ahora mismo?Soy Marta.

Algunas gotas de sudor querían bañar su su frente.Pasó la mano,con un gesto.
Podía sentir su corazón,cómo se le salía del pecho,y un mareo fuerte,típico últimamente.
Se apoyó en la pared,agarrando fuerte su móvil.Él contestó que sí,y que si le pasaba algo.Tan solo respondió que se encontrarían en veinte minutos,frente a las urbanizaciones nuevas,junto al parque del columpio escondido entre ellas,rodeado de macetas y flores.

Se dio una ducha fría con agua helada,y se secó el pelo con el secador,para luego planchárselo.Su pelo castaño cayó en cascada liso,hasta sus hombros.Se recogió el pelo en un tupé,tan solo el flequillo,y se vistió rápido.Sabía qué ropa iba a ponerse.Tenía una  obsesión abusiva con un estilo determinado de dibujos en las camisetas.Cada una era distinta y mostraba algo diferente.Tenía dibujos de chicas,animales,personajes  Disney,Bob esponja...

Bajó corriendo las escaleras del segundo piso,de tres en tres.Se puso bien el pañuelo de color negro sobre la cadena del collar que llevaba puesto,a conjunto con sus pendientes.Cerró fuerte la puerta,mientras su madre, en la cocina,la ignoró,cosa atípica de una madre,cortando verduras para echarlas a la sartén,donde el aceite esperaba,caliente.

Intentó caminar rápido,pues se había retrasado.Él ya estaba allí,mirando la hora en su teléfono móvil,sofisticado,de pie.Esbozó una  sonrisa bonita,como cada una de ellas.Nunca la había visto evstida con aquel suéter largo rosa grisáceo,hasta el trasero,con dibujos simples de pájaros como estampado,de color negro.Debajo tan solo llevaba unas medias transparentes y unas zapatillas del color de la camiseta.

Aquel chico era el mismo que iba a todas sus clases,en las que coincidían,y se sentaba en la fila de atrás,del que se solía oír su risa,o al menos el eco,de vez en cuando.

No tenía miedo.No había hablado nunca,pero sí se habían sonreído o saludado por las mañanas o por las tardes,según qué día.Su cabello,de un rubio apagado,precioso,brillaba.Pero sus ojos rebasaban todo límite de la realidad colocado alguna vez por el ser humano.
No dejó que él dijera nada.Cogiéndolo de la mano,lo sentí en el columpio que había.Colocó las manos de él delicadamente en su cintura,posó las suyas en sus hombros,se acercó,juntó sus labios y cerró los ojos.Parecía que ya hubiese hecho aquello antes.Pero tan sólo era la fuerza,el coraje,incluído el miedo lo que le hacía ser aún más valiente.

Llevaba esperando aquello años,casi tres,y sí,había esperado al momento justo para ponerse el conjunto que su padre le había regalado,y tuvo que jurarse y perjurarse que no lo usaría,durante dos veranos seguidos.
Tenía que reconocer que él no parecía molesto.!Ups¡Se le había olvidado preguntar si tenía novia.De todos modos,le importaba un pimiento.Estaba enamorada.Eso era lo importante.Al cabo de una rato,extasiados,tras unos segundos para la respiración de ambos y alguna que otra cara ruborizada,ella se sentó sobre él.Volvieron a besarse,esta vez con más ansia,carícias.


#Momentos en los que el tiempo puede llegar a ser lo más importante.


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