En mi cabeza rodó la pregunta de qué haría esta vez.Tenía miedo,pero continué con el plan.Ir a su casa,decirle todo,besarle,todo saldría bien.Por una vez,la posibilidad no era 0 a 100.A si que caminé rápidamente para encontrarme con él.Esperaba en la esquina,fumando.Soltó el humo cuando me vio llegar,y me envolvió en un tierno abrazo,a lo que respondí sollozando como una niña,que pesaba que no lo volvería ver.Sentí como poco a poco los latidos de mi corazón se normalizaron,y los de ambos se unieron en uno.De nuevo palpé mi almohada en busca de él,pero ya no estaba.Abrí los ojos,empapada en lágrimas,las mismas que formaban surcos en la almohada,Las mismas lágrimas de todas las noches.La música se oía alta en el edificio de al lado,y mi corazón aún latía desbocado cuando me metí bajo el agua fría de la ducha,dispuesta a olvidar.
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