Me perdía.Rompí corazones astillados y remendé corazones hartos de querer, lloré cuando tendría que haberme indignado y huí cuando no todo estaba perdido, por si podía salvar algo.Pero nunca fallé, la constancia fue mi aliada.Nunca mentí, ni tuve miedo, ni me acobardé por cualquier cosa.Siempre defendía aquello en lo que creía, con uñas y dientes.Y eso nadie pudo arrebatármelo, solo tú.

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