lunes, 28 de mayo de 2012

1005 razones

Qué hacer si las lágrimas mojaban tu piel y tú sonreías arriba, abajo, del revés, diciendo "Todo está bien".
Si te veía derrumbarte como una torre de naipes no acudía sollozando como una niña y solo te miraba con una o dos, o tres o cuatro botellas de Vodka o Ginebra o cualquier barbitúrico-analgésico a mano.
Y miraba caerse poco a poco tus sueños y vi volar tu esperanza y salir entre los pocos recovecos de las cuatro paredes del cuchitril donde nos escondimos juntos.
Tú apagaste el cigarro con tus labios y solo me diste un beso que marcaba un principio y un final, un beso en forma de despedida, una despedida  transformada en un roce de humo y veneno inhumano.


Cuando puedo parpadear, tú ya te has ido y solo quedamos las botellas, los espejos, y yo en un rincón pensando en volver a verte.

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