'Qué se yo'.Se repite.A veces piensa si ver todas esas fotos realmente le hace el bien que ella cree.Si ese cosquilleo en la garganta y en la piel no son en realidad síntomas de una enfermedad que no se cura así como así.Alguien ya le había comentado por allí que cuando uno se enamora, realmente no lo admite hasta que no lo ha hecho hasta las trancas.Así que ella mira, escucha y traga, sin decir nada.Mientras esa sensación vacía dentro de ella va creciendo.Se muerde los labios, la lengua, aprieta los puños, y esta chica fuerte sigue su camino, ya no de rosas, sino de hojas de otoño marchitas y olor a lluvia todo el tiempo.Y cada poco, algo dentro de ella se retuerce y se rebela.
Cuando se moja bajo la lluvia, cree verlo entre las gotas.Él es tan impredecible como el acto repentino de saltar un charco sin botas de agua, tanto como una tormenta sin avisar, tanto como cualquier cosa impredecible que ahora no se le pasaba por la cabeza.
Por eso justo ahora pararse en el portal y hacer algo no predecible calmaría aquel martirio.Con un mechero que había sobre la mesa de la cocina, encendió el cigarrillo que acababa de pedir a unos viandantes cualquiera. Y el humo del cigarrillo la envuelve de tal modo que, no sabe si és ella la que fuma, o si él es cigarrillo el que la fuma a ella.
Cuando se moja bajo la lluvia, cree verlo entre las gotas.Él es tan impredecible como el acto repentino de saltar un charco sin botas de agua, tanto como una tormenta sin avisar, tanto como cualquier cosa impredecible que ahora no se le pasaba por la cabeza.
Por eso justo ahora pararse en el portal y hacer algo no predecible calmaría aquel martirio.Con un mechero que había sobre la mesa de la cocina, encendió el cigarrillo que acababa de pedir a unos viandantes cualquiera. Y el humo del cigarrillo la envuelve de tal modo que, no sabe si és ella la que fuma, o si él es cigarrillo el que la fuma a ella.

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