viernes, 25 de mayo de 2012

O-b-v-i-o-u-s-l-y

Lo vi en la playa. No era la primera vez, y por supuesto tampoco la última. Lo reconocí por el cinturón de orion el la parte trasera de su cuello, por su cabello rubio cenizo brillante al sol, por cómo hablaba y gesticulaba. Corrí hacia él gritando su nombre, él abrió los brazos, me cogió en el aire dando vueltas. Parecía que hacía siglos lo habíamos dejado, parecía alguien totalmente nuevo, igual que yo.Y a finales de verano me sentía viva, fugaz como cualquier estrella, mientras cerraba los enganches de unos tacones que me llevarían alto no solo en la discoteca, sino también en mi vida.


Por primera vez y última, sabía que era mi oportunidad, hora de jugar mis cartas.


Un amor que nunca se fue, no puede volver.

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